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Perros y gatos, cómo lograr que sean amigos!

En el caso de los perros y gatos, en el desarrollo de la conducta social hay un período de socialización especialmente importante, comprendido entre las 3 y las 12 semanas de edad para el perro y las 2 a las 9 semanas de edad para el gato.

Esta etapa de socialización es el proceso mediante el cual tu mascota se acostumbra y aprende a reaccionar de manera adecuada frente a otras especies.

Sin embargo, no quiere decir que sea imposible la convivencia entre perros y gatos que no han sido previamente socializados, ya que la conducta social es extremadamente adaptable, aunque, probablemente, sí requerirá un proceso de adaptación más lento. El truco está en que se respete su periodo de adaptación, si no han convivido desde cachorros.

Te explicamos algunas pautas para que la convivencia sea un éxito:

- Acercamiento gradual: Dado que la primera señal de identidad para perros y gatos es el olor, prueba con intercambiar objetos entre ambas habitaciones. Así podrán familiarizarse y acostumbrarse el uno al otro poco a poco, antes de verse cara a cara.

- Presentación: El día que se conozcan, siempre cortarle las uñas al gato y saca a tu perro para que haga un poco de ejercicio. Después, alimenta bien a los dos. Después de esto será más fácil que se porten bien para entablar la relación. En el momento en que se encuentren, mantén con correa al perro y observa su lenguaje corporal, háblales con calma y tranquilidad a los dos.

- ¿Qué pasa si mi perro actúa agresivo/ansioso?: Desvía inmediatamente su atención. Llámalo por su nombre, dile que se siente y dale una recompensa. Repite esta secuencia hasta que el perro mire al gato con tranquilidad y luego vuélvele a dar una recompensa. (Puede que tengas que repetir esto varios días).

- ¿Qué pasa si mi gato actúa agresivamente?: Procura que el perro le deje espacio para ayudarlo a reducir el estrés. Cuando se dé cuenta de que no es peligroso, se calmará. No castigues al gato si le da golpecitos en la nariz al perro: es una forma que tiene de asegurarse de que el perro no es una amenaza.

- No castigues: El objetivo siempre ha de ser que ambos convivan en armonía, por tanto pese a que en algún punto pueda surgir un conflicto entre ellos, no debemos castigar estas conductas que ellos emiten como parte de su lenguaje (gruñidos, bufidos, pelaje erizado etc). Simplemente, si lo creemos necesario intervendremos separándolos momentáneamente, hasta que los ánimos estén más calmados.

- Sé paciente y realista: Cualquier cambio conlleva un periodo de aceptación y adaptación.


Los perros y los gatos pueden llevarse bien de verdad y llegar a ser buenos amigos. Son las experiencias de los animales las que también determinan su comportamiento.


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